Misión: La misión empresarial se bifurca desde su origen entre gestión de suelo y promoción de vivienda.
La vocación empresarial de Key Mare se orienta a la satisfacción final del comprador de vivienda, en su calidad de vida y de inversión, para conseguir al tiempo:
- Para los socios: La satisfacción en el modo de sentirse en la propia organización, el reconocimiento del cliente por una labor bien hecha y la compensación económica prevista.
- Para los colaboradores internos: La satisfacción en el ejercicio de la propia labor, en su desarrollo profesional y con una retribución económica equiparable o superior a otras empresas punteras del sector, previa justificación de su labor optimizada.
Visión, respeto, compromiso y calidad.
Nuestros valores
Toda empresa está orientada a la satisfacción del cliente.
Eficiencia. Orientarse a la realización de las tareas y el cumplimiento de los objetivos.
Trabajo en equipo. Percibirse como grupo y no como individuos, “todos tiran del mismo carro”. Estamos comprometidos en el logro de soluciones útiles para nuestros clientes.
Respeto. Considerar el punto de vista del otro como complementario y enriquecedor. Aprender a ponerse en la piel de los demás.
Entendemos la satisfacción del cliente como:
- Cumplir con los acuerdos fijados en el contrato.
- Ofrecer al cliente solamente aquello que la empresa puede garantizar.
La iniciativa es parte de la misión de cualquiera de los profesionales involucrados en el proyecto.
Cliente satisfecho. Una unidad familiar que obtiene las expectativas esperadas más servicios y atenciones extras que individualmente aprecien y que permitan superar la percepción real por encima de sus expectativas.
En caso de conflicto. Si viene generado por un defecto de Key Mare, la razón la tiene el cliente.
Si no hay razones definitivas por ninguna de las dos partes, se consideran las del cliente como prioritarias.
Si Key Mare considera que el producto final está igual al piloto que corresponde a su segmento o dentro de los criterios de calidades establecidas desde la perspectiva de un cliente exigente, salvando fallos propios de comunicación, se defenderá el criterio empresarial.